El gran negocio de la política

Estamos atrapados

en la 

chupocracia

Poitical business

Es urgente pinchar

el parasitario negocio democrático

Flecha

Democracia Digital rojo

La verdadera democracia

nosotro 11111

“Negotius politicae delendum est”

El negocios de la política tiene que ser pinchado

*****

Principio inspirador de todo análisis político.

Para saber de verdad lo que está ocurriendo

es necesario seguir y rastrear las pistas que los intereses y el dinero crean.

*****

Denuncia pública de un hecho insóllto

Todo sistema es mejorable y la democracia de forma manifiesta

y aun más en la Era Digital que todo lo está cambiando,

pero el sistema democrático, sorprendentemente, sigue inalterable.

*****

negocio de la polçitica

Los políticos y el negocio de la política 

En el análisis de la política en general, se afirma que la democracia es el menos malo de los sistemas y que sus  imperfecciones se deben a la mala calidad de los políticos. Por otro lado se afirma también que tenemos los políticos que nos merecemos, con lo cual se nos transfiera a los ciudadanos los defectos del sistema.

Finalmente si los políticos no fueran necesarios, en un sistema alternativo, la democracia tendría una una mejora espectacular. 

La política es un gran negocio en el que trabajan políticos profesionales y en el que se manejan  enormes cantidades de caudales públicos, con las tentaciones que eso conlleva. En el sistema, a mayor abundancia, los partidos políticos se conviertan en enormes y eficaces oficinas de empleo. Todos los partidos políticos se convierten en socios del sistema y defienden con fuerza y tesón sus intereses que son privados y comunes entre ellos.

De ese gran negocio participan las empresas de comunicación y los comunicadores, con sus comentarios elogiosos, a veces pagados, o con sus comentarios críticos. Los comunicadores saben muy bien que cuantos más problemas creen los políticos, que en su mayor parte eso hacen, mayores serán sus beneficios y el de las entidades que les dan soporte. Todos son socios del gran “political business”, que de forma resignada pagan los ciudadanos. Finalmente el negocio se amplifica con la onda expansiva de “los comentarios a los comentarios”. Además, el negocio se incrementa cuando los políticos defienden los intereses de entidades privadas, que saben muy bien como remunerar de forma generosa sus favores. Naturalmente a ese gran negocio se apuntan los sindicatos con fervorosa devoción.

Así, de modo sencillo y no cuestionado, la política deviene en el primer negocio en casi todas las naciones.

Analizaremos cuáles son las funciones de los políticos y veremos que en la práctica no son necesarios. Una afirmación tan contundente parece una utopía, pero la realidad demuestra que no lo es. En un  país confederado y muy complejo administrativamente, con varias culturas y con varias lenguas diferentes, como La Confederación  Helvética, solamente tienen algo más de un centenar de políticos profesionales. La gestión la asumen los funcionarios, con lo cual no son necesarios políticos profesionales. Los frecuentes referendos hacen memos necesaria la función de representación.

Profundizando, podemos decir que las funciones de los políticos profesionales son las siguientes.

Primero: Promocionarse cómo candidatos para conseguir puestos de representación .

Segundo: Realizar la gestión de los presupuestos

Tercero: Proponer y promover los cambios políticos y económicos

En la Isocracia la representación la asumen directamente los ciudadanos y la gestión de administración la llevan directamente los funcionarios.

Entonces podemos concluir que en la Isocracia los políticos no son necesarios porque no tienen contenido. Eso simplifica el sistema, qué se hace económicamente mas eficiente y determina que las varias y muy numerosas inmunidades que se convierten muchas veces en impunidades, por la falta de independencia de los poderes políticos y sus interesadas connivencias, ya no sean necesarias.

Finalmente, en la Isocracia las proposiciones de cambios las puede efectuar cualquier ciudadano, porque existen cauces para ello, pero de forma sistémica la llevan adelante los consejeros aúlicos, trabajadores “honoris causa”.

Conclusión

Hay que pinchar el negocio de la política.